Tras la reunión de la Mesa estatal de seguimiento del trabajo a distancia celebrada el pasado 22 de abril, desde CCOO queremos trasladaros una primera valoración que va más allá de los datos que la empresa ha puesto encima de la mesa. Porque, aunque el modelo de teletrabajo se presenta como consolidado, la realidad es bastante más compleja.
Los números, por sí solos, dibujan una realidad desigual:una parte importante de la plantilla sigue fuera del modelo o encuentra serias dificultades para acceder al trabajo a distancia. Pero lo más relevante no es solo cuántas personas teletrabajan, sino en qué condiciones y con qué criterios. Y ahí es donde empiezan a aparecer desigualdades territoriales, interpretaciones dispares y decisiones poco homogéneas.
Durante la reunión se evidenció algo que cada vez se percibe con más claridad:el acceso al trabajo a distancia (TDAE o RDA) no siempre responde a criterios claros. Hay unidades, proyectos e incluso responsables donde el modelo funciona con flexibilidad, mientras que en otros se convierte en un muro difícil de superar. A esto se suman cuestiones especialmente sensibles, como las solicitudes vinculadas a salud laboral, donde los criterios aplicados están generando una preocupación creciente y donde la respuesta no siempre está alineada con la finalidad preventiva del propio modelo.
Además, hay una realidad que no aparece en los informes:las solicitudes que nunca llegan a formalizarse porque la plantilla ya sabe de antemano cuál será la respuesta. Este «filtro previo» distorsiona los datos y consolida una percepción de acceso desigual que no podemos normalizar. Porque cuando pedir deja de ser una opción real, la denegación ya se ha producido. Por todo ello, te animamos a leer el comunicado completo adjunto, donde detallamos los datos, los problemas detectados y la posición que hemos defendido desde la parte social. Entender lo que está ocurriendo es clave para poder exigir un modelo de trabajo a distancia justo, coherente y realmente accesible para toda la plantilla.

